Un proyecto que invita a hablar con desconocidos necesitaba un sitio donde la interfaz misma dijera algo. No había producto que vender: había una idea que transmitir a cuatro lectores muy distintos.
Tres decisiones
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El rechazo también es parte del relato. Los botones dicen «Entrar al universo» y «Seguir siendo extraño». Quien se va sigue dentro del concepto.
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La ficha del retrato habla como una cámara. Nombre, sueño, miedo, comida, persona: forma de metadato, contenido humano.
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Un vestíbulo, no un menú. Cuatro documentos para cuatro lectores, y una página cuyo único trabajo es mandar a cada quien por su puerta.